jueves, 16 de agosto de 2012

Cerrado por vacaciones (封闭的休假)

"Cerrado por vacaciones. (Foto: Enrique F. Rojo. 2012)
Resulta que el otro día iba por la calle Alfonso XIII de Madrid, a la altura de la plaza del Perú y pensé en comprarme una lata de algo fresco para poder continuar la marcha y no derretirme por el camino, de tanto calor que hacía. Recordé que cerca había una tienda de alimentación regentada por chinos -casi siempre hay una cerca-, de esos ultramarinos -comercio de proximidad- que a los de aquí no les sale a cuenta mantener abiertos y prefieren cerrarlos y alquilar o vender el local. A los chinos, parece que si les compensa el negocio, a pesar de la pasta que se dejan todos los meses por el inquilinato. El caso es que al llegar al comercio lo encontré cerrado. "Cerrado por vacaciones" (封闭的休假, en chino mandarín), ponía en un par de folios pegados en el frente del local. Entonces pensé que, o algo había cambiado, o que la idea que tenía de los chinos era un cuento. O sea, un cuento chino.
Yo creía que los chinos no cerraban nunca. Y menos aún que se fueran de vacaciones. Por lo que he podido comprobar, no solo cogen vacaciones, sino que cierran el mes entero. Estos se van en agosto, del 1 al 31. Yo creía que los chinos no se adaptaban a las culturas de acogida. Que no aprendían el español porque no se relacionaban más que con otros chinos, por no perder sus raices. Y resulta que éstos se van en vacaciones en agosto, como casi todos los españoles que pueden irse de vacaciones. Todo un fenómeno de aculturación en tiempos de crisis. Será la necesidad. Me queda la duda de si se irán de veraneo a Benidorm, Cullera o Gandía. O se habrán quedado encerrados en el local para no hacer gasto, en silencio, fumando, a la espera de que llegue el personal para volver a abrir, como alguna vez se ha leido.

"Cerrado por vacaciones. Día 1-31 Agosto. Disculpa las molestias" (Foto: Enrique F. Rojo. 2012)
Es probable que yo haya entrado en un bucle demencial y plañidero debido al cansancio, pues a estas alturas del año todavía no he tomado vacaciones y el mundo me parece asaz deshumanizado. Pero, pensando en todo ésto, me acuerdo de un señor que preside o dirige o es dueño de una cadena de supermercados muy exitosa -la versión gigante de las tiendas de alimentación de barrio y la más voraz y agresiva para este minisector- que dijo hace algún tiempo, en una sonada intervención pública, que tendríamos que tomar ejemplo de los chinos para encarar a la crisis, o algo así. Se ve que este señor, tercera fortuna de España, ha sentido como una llamada espiritual que le ha hecho identificarse con los chinos por trabajar en su mismo sector de la distribución. Un rollo de empatía profesional. Muy bonito y solidario.
Dijo también, este señor, que habría que "frenar el derroche" al que nos habíamos habituado y cambiar de actitud adoptando "la cultura del esfuerzo y el trabajo" de los chinos. A lo mejor tenía o tiene razón -no sé si lo mantiene- y resulta que no sabemos trabajar. Que los de la tortilla, la paella y la sangría lo hacemos mal y despacio. O que trabajamos pocas horas. El problema es que si estamos todo el día metidos en la faena, no vamos a llegar nunca a tiempo para gastarnos el sueldo en la cadena de distribución que tan bien regenta este lenguaraz señor. Ah, se me olvidaba que este problema ya está solucionado con la libertad de horarios.

El "gerente" hablando de "la cultura del esfuerzo y el trabajo"con un "amiguito del alma", con quien departía de forma habitual, mientras este le ríe la ocurrencia. (2011)
Finalmente, después de decir que "o sube la productividad o baja el nivel de vida”, una propuesta para que cambiemos de coche una vez al año, pero que "sin nivel de vida" no hay consumo y, por tanto, no es viable la producción, parece que dijo el gestor en su insaciable y desaforada invectiva: "¿Qué es lo que vamos a hacer cada uno de nosotros por España en 2012?". Yo, que tengo trabajo, lo hago todos los días, con horarios cambiantes que incluyen fines de semana. Más, no sé si sabría hacer. Probáblemente, él sea más chino que yo y tenga las claves. Deformación profesional.
En fin, que después de todo, quien sabe, quizás, pueda ser que estemos equivocados pensando tanto en la familia y en el ocio y en los amigos. Y en alféizares barrocos adornados con begoniáceas de colores, disfrutando del cielo azul, del frescor de la fuente y de las caricias amables de los rayos del sol, de la brisa. Descansando, en una palabra. Cuánta ingenuidad.
Así que me rindo. A lo mejor, o a lo peor, hay que tomar ejemplo de los chinos y aplicarnos su esforzado sistema de trabajo para salir de la crisis. De entrada, habrá que acogerse a su estricto plan vacacional. Aunque para algunos, con vacaciones forzadas de larga duración, la retranca pueda no hacerles gracia.
  
Parece que algo está cambiando y algunos no quieren enterarse. Por cierto, que hace tiempo dejé de comprar en Mercadona. Y todavía no sabía nada del gerente ilustrado. Ha sido como una llamada espiritual. Yo también me iré de vacaciones. Lo haré por mí, por España y para ayudar a salir de la crisis a los que viven de los que se van de vacaciones .

1 comentario:

Anónimo dijo...

Un poco exagerado este artículo pero interesante. Everdad que es dueño de Mercadona no tiene vergüenza con las chorradas que dice.