domingo, 9 de noviembre de 2008

Morfina versus dolor



La derecha destructiva e integrista española, la derechona, sigue acosando con insidiosa perfidia a la honestidad de los miembros de la especie humana y auspician desde los altares "Morfina Roja: Toda La Verdad Sobre El Caso El Doctor Montes, Las Sedaciones Terminales y La Eutanasia que promueve el PSOE". Lo firma una periodista del gremio pío, Cristina Losada, liberal y digital.

En la presentación del libro, en el CEU, las afirmaciones de la autora del libro ("es muy posible que el doctor Montes se convierta en uno de esos juguetes rotos que en un momento dado son utilizados para una campaña política por parte del Partido Socialista y al cabo de un tiempo resultan molestos, son demasiado incómodos y entonces no se sabe qué hacer con ellos"), rayanas en lo ridículo, se adecuaron al tono esperpéntico del contenido general del trabajo. Para no desmerecer el encuentro, Horacio Vázquez-Rial, "el reconvertido" liberal y digital, también amigo de la infamia por lo que se ve, también pío, también resentido, también esperpéntico, solto perlas como:"...nadie sabe por qué fue denunciado Montes por los mismos que, además de absolverlo, lo han elevado a los altares, sus altares, en los que se pretende sacrificar a cualquier débil chivo expiatorio que ocupe una cama en un hospital". (¿?) Otras muchas de este estilo en su espacio en Libertad Digital, la WEB que está por encima de Dios, pero a sus órdenes, (o a la de sus representantes): "Estremézcase usted ante el abrumador material acumulado contra Montes y piense que fue desestimado. Se dará cuenta de que estamos en peligro, pero más lo está la persona que lo da a conocer, Cristina Losada, y María Antonia del Moral, presidenta de Avinesa, que promovió la causa legal. Por eso digo que se trata de un libro de riesgo: talibanes hay en todas partes, en todas las religiones, incluida, de modo particular, la religión del laicismo".
"¡Quítate allá que me tiznas!, le dijo la sartén al cazo". Hay que ser grosero, cínico, inmoral y mala persona para decir semejantes chorradas y no tener remordimientos. Claro, que al final todo se arregla en el confesionario.
Y todo, después de de que la Audiencia de Madrid resolviese en sentencia firme desestimar la mala práxis médica, origen de toda esta verbena mefistofélica inventada.

Luís Montes (Foto: ADN.es)

Por su parte, Luís Montes, también ha estado activo y publica el libro "El caso Leganés", escrito con la colaboración del periodista del diario El País Oriol Güell y editado por Aguilar. El médico atribuye a motivaciones económicas la "campaña de persecución" contra él, orquestada por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, a cuya cabeza se encontraba Manuel Lamela, y secundada por los órganos de propaganda de la derechona pía, ufanos conspiradores, en una historia de vilezas despreciable.

El seguimiento por los medios de comunicación del denominado Caso Leganés tuvo amplio eco social y un importante apoyo entre los que el prejuicio y la doctrina pía integrista no tenían hueco. En este sentido, la Federación de Asociaciones de Vecinos de Leganés, en febrero de 2008, afirmaba en un comunicado: "Todo esto no hace más que poner de manifiesto que detrás del llamado “caso Severo Ochoa”, estaba orquestada toda una estrategia, bien pensada y planificada sobre el derecho a morir dignamente y todo lo que esto conlleva dentro del Sistema Sanitario Público, en un momento en el que a nivel social, se podría abrir el debate de la eutanasia. Para alcanzar su objetivo, no les importó el daño que pudieran ocasionar en unos profesionales, cuyo delito ha sido trabajar y defender el modelo sanitario público y nada les importó romper la confianza entre el médico y el paciente, si de paso, se crea desconfianza también en el modelo y así se empieza a apostar por otros."

En la misma linea, el texto siguiente, titulado Lamela, el doctor Montes y mi padre, es un buen ejemplo del sentir y la opinión de quienes razonan con la cabeza (como ha de ser), y no con los intestinos.

"Mi padre falleció en un hospital público del sur de Madrid, 5-6 meses después del inicio del "escándalo" del hospital Severo Ochoa. Se trató de un cáncer feroz que, en menos de dos meses desde su detección, finalizó con su vida. Había tenido otra grave enfermedad 7 años antes, y desde entonces nos había dejado claro en varias ocasiones que, cuando se viese en un trance similar, deseaba no alargar su agonía.

En los últimos días, una de las principales preocupaciones de la familia fue evitar ningún dolor extra, a sabiendas de que el desenlace era inevitable. Y cada vez que realizaba un gesto de dolor, de inmediato acudíamos a médicos y enfermeras. Mirando al suelo, nos decían: "es que ya saben que con lo de Leganés,...", "ahora nadie se atreve a nada...", "lo sentimos pero es que nos podemos meter en un problema...",... y se miraban entre sí, y al suelo, y a la pared, .... Y volvía otro gesto de dolor, y salíamos a buscarles de nuevo, acabábamos con bronca, con voces,... y se pasaban la bola hasta que alguien la frenaba y daba el paso adelante.... pasarte las últimas horas teniendo que gastar tiempo en que minimicen el dolor de alguien que no desea sufrir sin sentido....peleándote con profesionales que tienen un temor lógico y legítimo... e inevitablemente, años más tarde, acordarnos toda la familia cada vez que aparece Lamela en televisión

Todo esto, que no es desde luego un caso particular, que ha sido habitual en los hospitales madrileños, que ha tenido origen, pensando benévolamente, en un error tan tremendo como dar visibilidad y legitimidad a una denuncia anónima..., exige como un mínimo reconocimiento de duda, de incertidumbre, sobre si se ha acertado. No somos gilipollas: los argumentos de Lamela son patéticos. Montes era un cargo de libre designación y es obvio (aunque discutible) que se le puede retirar la confianza. Urgencias del Severo Ochoa podría ser un desorden (cuesta pensar que mayor que el de cualquiera de los otros hospitales de Madrid), .., pero lo que se hizo, con la aquiescencia cuando no el impulso de los responsables políticos de la sanidad madrileña, fue otra cosa. Fue un linchamiento, con apoyo de la basura mediática, con acusaciones tremendas y que servían para establecer una pauta para el resto de hospitales. Dejando a un lado el "para qué" hicieron lo que hicieron, ¿es tan difícil asumir una mínima responsabilidad? Es imposible no darse cuenta de que han generado daño en muchísimas personas, es imposible no darse cuenta de que han dificultado la muerte digna en los hospitales, es imposible no ser conscientes de que han arrojado una sombra de duda sobre profesionales a los que, por muchos que quieran, no han logrado implicar en nada censurable.

No digo una dimisión, no digo un "perdón", ... por lo menos un "se podía haber hecho mejor"... ¿Tan difícil es? Parece que sí: se encuentra "orgulloso", y "haría lo mismo de nuevo". Pues dicho así, para que le vamos a dar más vueltas: este señor es un pedazo de hijo de puta".

Felipe Romero, en "Divergencias, Educación, Ideologías y Consumos" (2/02/2008)

A , a bote pronto, se me ocurre como lectura de todo lo que fue y continúa a ser este Caso, que hacer de la mentira una profesión puede que sea rentable, pero es repugnante. "El truhan y el charlatán, mintiendo ganan el pan." Estos personajillos que se pavonean henchidos de orgullo y fanfarronean su jerarquía, han dejado patente su falsedad y su maldad. Eso sí, desde la más piadosa de las convicciones.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estoy totalmente de acuerdo. Esta pandilla de sin vergüenzas que no han tenido la decencia de disculparse. Esta claro que todo ha sido una maniobra para desacreditar a ciertas personas y a la propia sanidad pública.
Carlos Lachica.