miércoles, 3 de septiembre de 2008

Crisis y más Crisis



E
s cierto que vivimos tiempos malos para pagar a nuestros acreedores-deudores. Hacer dinero fácil es ahora más difícil. Los asalariados, digamos que tendremos que conformarnos con cobrar lo mismo que el año pasado. Y los empresarios seguro que se suben el sueldo, aunque ingresen un poquito menos. Las cuentas así, siempre salen bien.
Estamos en crisis, si. Los que más saben de ella son los trabajadores de ocasión, ocasionales de la construcción y del sector servicios, obreros de saldo para los empleadores, explotados y expulsados del mercado de trabajo ahora que ya acabó la fiebre de la pujanza económica y del ladrillo y la euforia a ella debida. La mayoría, albañiles o camareros de "fortuna", limpiadoras, pintores, etc. Inmigrantes casi todos.
También hay crisis para los que quisieron ganar mucho en poco tiempo y se empeñaron hasta el cuello pactando con el diablo. Cuando la mentira se quitó la máscara, los "inversores" se vieron de cara con él. Y ahora lloran su desdicha. Y apelan al benefactor Estado para que les libre del Averno. Tarde es.
Y como a río revuelto ganacia de pescadores, la Comunidad de Madrid se apunta al carro de la crisis echando más leña al fuegoy aportando su granito de arena para que se sienta más.
Según se lee en elpais.com, en Madrid, para educación infantil "ya no hay plazas gratuitas. La red de escuelas infantiles públicas de la Comunidad de Madrid ha subido sus tarifas para el curso 2008-2009, que empieza mañana con 29.000 alumnos. Las familias con rentas más bajas no pagaban nada. A partir de este curso, tendrán que abonar 45 euros mensuales, 500 al año. El motivo es un cambio en el sistema de tarifas aprobado por la Consejería de Educación y que beneficia a los que más ganan."
Ignoro si la medida corresponde a una fórmula más justa en el reparto de las subvenciones, a la vez que una estrategia para combatir el fraude. Pero de lo que no cabe dudad es de que los perjudicados vuelven a ser los de siempre. Además, los que cometen fraude son los que más tienen, y precisamente los que más se quejan por la "crisis". Los pobres no tienen nada que esconder. Ni siquiera se quejan por la crisis.

2 comentarios:

Alfredo dijo...

Esperanza Aguirre se limita a repetir la fórmula mágica neoliberal: Restringir el gasto público, privatizar beneficios, socializar pérdidas. Cuando lo acertado (o lo justo) sería, tal vez, aumentarlo -aunque se incurra en déficit- para estimular la economía y contrarrestar el ciclo.

Enrique Fidel dijo...

Los servicios públicos, especialmente aquellos que cubren los derechos fundamentales reconocidos por la Constitución, no deberían ser nunca objeto de negocio. Lo contrario es desprecio por la sociedad y mezquindad sin límites. Qué poco valen algunos.
Saludos.