martes, 27 de mayo de 2008

Sabor amargo




Debe de saber muy amargo que te den de beber de tu propia medicina, especialmente cuando ésta ya de por sí es de acre sabor. Es lo que le está pasando a Mariano Rajoy, despachado como inútil por los de su terna y resto de, hasta ayer, íntimos colegas y colaboradores de partido. Ahora parece que el cáncer del PP y el único responsable de los desatinos del partido no fueron los que los cometieron, sino él. Todo ésto, claro está, instigado y dirigido, por Pedro Jota, Jota de Judas, otro amigo de sus amigos, que desde el puente de mando de su torpedero mundial alienta a disetro y siniestro para acabar con "el culpable".
De cualquier modo, Rajoy no da pena. Tampoco el PP da pena. Sólo la política y el periodismo español pierden con tanto dislate, puñalada trapera y tanta mala baba.
Vendrán mejores tiempos.

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