lunes, 10 de septiembre de 2007

Los biocombustibles y los cereales




Antecedente mexicano
Desde inicios de 2007 México sufrió unas incomprensibles subidas de los precios del maiz, que es el cereal más preciado en la alimentación. Especialmente en la población pobre, que en México es abundante. La explicación que se dio fue que era necesario el maiz para fabricar biocombustibles, ya que repentínamente se había generado una gran demanda productiva. La demanda no sólo fue de maiz, el trigo, el arroz, la soja y otros cereales se convirtieron en objeto deseado de las plantas de bioetanol o biodiésel.
México ha sido la primera víctima de esta locura. La idea de “restringir”un alimento básico para que el flujo de beneficio de laindustria energética no decaiga hizo nacer la “guerra de la tortilla”.
P
or un lado, el Estado liberalizó el mercado exterior, que antes priorizaba el abastecimiento interno frente a las exportaciones, y además esta operación favoreció a los productores transnacionales que son los que controlan la producción cerealística mexicana. El resultado es que la producción nacional se exporta para fines industriales, lo que genera escasez de cereales. Esta situación se salva importando a mayor precio de lo que costaba el producto nacional y la población debe hacer frente a un aumento del producto de al menos un cien por cien. La intervención del Gobierno mexicano poco o nada puede hacer ante el poder de la industria multinacional. Al final, en esta historia se demuestra, que en una democracia quien manda no es el Pueblo, ni siquiera el poder delegado del pueblo. Hay otros intereses muy por encima del derecho a la alimentación de los ciudadanos: el derecho a alimentar los motores de los monstruos mecánicos.


El caso español
Ahora en España, nos pasan la misma o parecida película, pero con acento diferente. Ante la noticia de las últimas semanas que pronosticaba una subida desproporcionada de los cereales a causa de su derivación a las plantas de producción de biodiésel, la ministra de Agricultura y Pesca, Elena Espinosa, quitó importancia a la relación de los biocombustibles y la anunciada subida, que aumentará el precio del pan y otros alimentos.
También dijo que la asociación de causa efecto vertida por los medios de comunicación era un "análisis simplista". Desde su ministerio también se sugirió la idea de que estás subidas respondan ala especulación.

Por su parte, a Asociación de Productores de Energías Renovables (Appa) considera que el alza exponencial del precio internacional de los cereales se debe a desequilibrios entre la oferta y demanda y niegan que el desarrollo del mercado de los biocarburantes sea el causante del encarecimiento de las materias primas del 60% en los últimos 12 meses, como han repetido diversos portavoces del sector alimentario.
En la misma linea, ASAJA, la asociación agraria de jóvenes agricultores, ha rechazado la campaña desestabilizadora de las industrias transformadoras, que señalan la derivación a los biocarburantes como origen del incremento de precios del cereal.
La Organización Agraria indica que la situación actual de bajas reservas y altos precios del cereal se debe al aumento de la demanda para alimentación de países como India y China, unido a que la producción no es capaz de crecer lo suficiente para atender esta demanda, es decir, se produce menos de lo que se consume.
Niegan que la razón principal de este incremento de los precios se deba a la utilización de los cereales para elaborar biocombustibles, a pesar del gran auge de la producción de biocarburantes con cereales, que se da en un 90 por ciento en Estados Unidos con el maíz.
Según ASAJA, la producción de biocarburantes en la Unión Europea es muy inferior a la de Estados Unidos y mucho más aun si se considera que en la UE la mayor parte es biodiesel hecho con aceites vegetales, no con cereales. En España, aún siendo el segundo productor de la UE de bioetanol, la cantidad de cereales que se dedica a este cometido es muy pequeña e irrelevante en cuanto a lo que está sucediendo.



Sin embargo, los anuncios de la inminete subida de los precios partieron de la Asociación de Fabricantes de Harinas y Sémolas y otras instituciones del gremio, que aseguraron que los biocombustibles absorberán el 6,5 por ciento de las mil 670 millones de toneladas que se consumirán este año, lo que generará un déficit de suministro que obligará a la importación.
El efecto de locura colectiva de las empresas agropecuarias por introducirse en el negocio de la producción de biocarburantes podría tambien estar produciendo el denostado encarecimiento del cereal, puesto que lo que se dedicaba a otros menesteres agroalimentarios ahora se dedica a fabricar etanol. Puede decirse que el compromiso de la UE y de España de alcanzar un mínimo de consumo de biocombustibles con la idea de reducir las emisiones de CO2 acaba de mostrar su lado perverso. El antecedente en México ya se conocía.

La ministra de Agricultura y Pesca, Elena Espinosa, dijo que entre las medidas que tomará la Unión Europea para compensar la alta demanda, está poner en cultivo 10 por ciento de tierras que antes eran de retirada obligatoria, lo que incrementará la producción.
Existen ya también otros proyectos en desarrollo que permitirán destinar para la fabricación de biocombustibles cosechas enteras cultivadas específicamente con ese objetivo.
De momento en España subirán los precios de productos básicos de gran consumo popular como el pan, huevos, leche y carne de pollo a consecuencia del alto precio de los cereales. Parece que en breve la lista se incrementará con otros alimentos. Seguramente también suba el biodiésel.

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