El Gobierno del PP de la Comunidad de Madrid presidido por Esperanza Aguirre insistió mucho en señalar con el dedo acusador al médico anestesista del Hospital de Leganés (Madrid) Luis Montes Mieza. El origen del caso fue una denuncia anónima y el consejero de Sanidad, Manuel Lamela, se despachó a gusto cada vez que quiso llamando asesino de 400 personas al médico y a sus "colaboradores". Él lo llamó en su acusación eutanasia asistida o algo por el estilo. Hizo populismo barato y de paso desprestigió cuanto pudo la sanidad pública, que parece que así mataba dos pájaros de un tiro -extraña estrategia para un responsable de la sanidad pública-. Y
por supuesto, se valió para dar más credibilidad al asunto, de la inestimable ayuda de los paladines defensores del desvalido y del maltratado, los superhéroes mediáticos ungidos por el poder episcopal, Federico Jiménez Losantos, Cristina López Schlichting y César Vidal desde la COPE. ¡Qué buenas personas y qué grandes periodistas, o lo que sean...!Acusando a Luís Montes, Lamela se "quitaba el muerto" de encima de la manera más ruín y ominosa que uno pueda imaginar. Finalmente, el juez encargado del caso ha archivado la denuncia, entendiendo que se trataba de sedación terminal.
El final del caso del Severo Ochoa
Dos años de acoso
EMILIO DE BENITO - Madrid
Más de dos años de acoso han sufrido los profesionales sanitarios envueltos en el caso Leganés. Muchos han pasado por periodos de baja por depresión -como el médico Miguel Ángel López Varas- y han cambiado de destino. Curiosamente, Montes aguantó y sigue en el centro, aunque ya no sea jefe del servicio que él ayudó a crear.
Quien ha salido aparentemente incólume es el ex consejero de Sanidad de Madrid, Manuel Lamela con el que este periódico intentó ayer hablar, sin éxito. Para él, el auto llega en el mejor momento. Se firmó el último día de su mandato, pero no se hizo público hasta ayer. Él fue quien llevó el caso a los tribunales, y ha sido el blanco de la oposición política y de los sindicatos por su gestión de la crisis. Pero desde el miércoles no es responsable de la Sanidad madrileña. La presidenta de la comunidad, Esperanza Aguirre, ha premiado su labor en éste y otros aspectos -como la creación de un sistema propio del cómputo de listas de espera quirúrgicas que le permitió cumplir su promesa electoral de reducirlas a 30 días- con la cartera de Transportes en su nuevo Gobierno. La tormenta desatada por la acusación anónima se ha llevado por delante desde a quienes eran director y gerente del hospital en marzo de 2004, hasta a algunos jefes de servicio -como el de la unidad del dolor, Joaquín Insausti- que se solidarizaron con el ex jefe de Urgencias, Luis Montes, y su equipo. Por causas similares fueron destituidos los jefes de Enfermería de Reanimación, Juan Carlos Blanco; Intensivos, Maribel Bello, o Diálisis, Gema Guijo, en febrero de 2006. En agosto de ese año cayeron otros cinco jefes de servicio. En la consejería, una portavoz insiste en su satisfacción por el auto. "Administrativamente, demuestra que teníamos razón, en el sentido de que había mala praxis. Hemos hecho lo que teníamos que hacer". Sobre el resto del auto no hubo pronunciamiento. "No somos parte", afirmó, ignorando que, si el asunto llegó a los tribunales, fue porque el mismo Lamela lo envió a la Fiscalía. La decisión del juzgado contenta a casi todos. La secretaria de Bienestar Social del PSOE, Matilde Valentín, expresó ayer su satisfacción porque "por fin la Justicia haya puesto las cosas en su sitio". Y, en la línea tomada desde que estalló el caso, ha emplazado a Aguirre y a Lamela a que "pidan disculpas y asuman las responsabilidades que les corresponden por los daños ocasionados a los ciudadanos y a los profesionales de la sanidad pública". En la misma línea se manifestó UGT. La misma petición que ha hecho el portavoz del PP madrileño, Francisco Granados, pero a la inversa. IU pidió que se restituyera a los médicos despedidos (aunque ya hay una sentencia en contra). Más crítica ha sido la Asociación del Defensor del Paciente (Adepa), que, junto la Asociación de Víctimas por Negligencias Médicas (Avinesa), estaba detrás de la denuncia anónima. Adepa consideró que iniciar un procedimiento penal no era lo "pertinente", pues, a su entender, la irregularidad consistía en que se "violaba el derecho del enfermo a ser informado". El final del caso del Severo Ochoa El auto del juzgado de Leganés (Madrid) sobre las supuestas sedaciones irregulares en el Hospital Severo Ochoa se centra en cuatro casos. Son los que ya en su informe el Colegio de Médicos de Madrid indicó que había "mala praxis" [no actuar conforme a lo establecido, incluido su reflejo en la historia clínica] por sedación contraindicada. Son los cuatro supuestos en que quedó reducida la denuncia anónima que hablaba de 400 supuestas eutanasias.
Las cuatro muertes dudosas
E. DE B. / O. G. - Madrid
EL PAÍS - Sociedad - 23-06-2007



















2 comentarios:
Que golfos y que sinverguenza sestán hechos esta gente del PP. Tienen una cara dura como el cemento y después de la sentencia todavía dicen que tenían razón. La miseria humana se condensa en ese partido de gente mala y cruel.
Yo me pregunto si el "Caso Maeso" tendrá parecidas motivaciones....
Haría´falta que hubiera más blogs como este.
Saludos.
Alvaro.
Muy buen comentario, es terrible lo que han hecho con Montes. Te cito
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