jueves, 31 de mayo de 2007

Mercados de Madrid, cuestión de supervivencia




Durante la II República, el Ayuntamiento de Madrid impulsó un Plan General de Mercados en donde se planteaba la construcción tanto de mercados de barrio, como de mercados centrales específicos.

Antes del siglo XX las mercancías se apilaban en la calle, sin ningún tipo de medidas higiénicas.
Los mercados, primero de hierro y cristal, y más adelante de hierro y hormigón, sirvieron para poner orden y concierto en el caos de la venta callejera. Los primeros mercados de Madrid fueron los de la Cebada (1870) y los Mostenses (1875), el de Chamberí (1876), y en 1882 se inauguró el mercado de la Paz, único de los cuatro que actualmente quedan.



Mercado de la Paz

Se construyó en 1882 y está situado en la calle de Ayala, 28. Hoy en día se trata de uno de los más emblemáticos de la capital. No sólo por estar situado en pleno corazón del distrito de Salamanca sino también porque ha sabido adaptarse a los cambios de los tiempos, incluso de los siglos, sin perder ni un ápice de su personalidad.



Mercado de la Cebada

Mercado de la cebada en 1956, poco antes de su demolición


Este mercado lo proyectó el arquitecto Mariano Calvo Pereira, siguiendo el modelo del de Les Halles en París. Se construyó con modernas estructuras de hierro y cristal sobre planta irregular y con dos alturas y una superficie de 6.323 metros cuadrados.
Inaugurado por el rey Alfonso XII el 11 de junio de 1875, fue derribado en 1956, construyéndose en su lugar el actual mercado de la Cebada.



Mercado de los Mostenses
Mercado de los Mostenses entes de su derribo en 1925


El Mercado de los Mostenses, se construyó el solar del antiguo convento de Premostratense de San Norberto de 1611, que había sido derribado durante la invasión francesa. Al igual que el de la Cebada, era un mercado de hierro y cristal, al estilo del de Les Halles en París. Realizado bajo la dirección del arquitecto Mariano Calvo Pereira, fue inaugurado por el rey Alfonso XII el 11 de junio de 1875.
Fue derribado en 1925 con motivo de las obras de la Gran Vía. Un poco más al Norte se construyó otro años después. El solar del mercado antiguo lo ocupan hoy edificios de viviendas y oficinas.



Mercado de San Miguel



Mercado de San Miguel en Mayo de 2007, en pleno desalojo


En el solar que hoy ocupa este mercado estuvo en tiempos la antigua iglesia parroquial de San Miguel de los Octoes, cuya antigüedad se remonta por lo menos a comienzos del siglo XIII, pues es una de las diez parroquias que menciona el fuero de Madrid de 1202. A comienzos del siglo XIX un incendió arrasó por completo el templo y su solar acabó por convertirse en una plaza pública en la que era frecuente celebrar un mercado de comestibles, disponiéndose para ello hileras de cajones de madera según dictaban las directrices de policía urbana y de la fiscalidad municipal.
El mercado de San Miguel fue construido entre 1913 y 1916 por el arquitecto Alfonso Dubé y Díez en la plaza donde antes se celebraba la tradicional venta de comestibles al aire libre. Tiene como precedente el proyecto que en 1835 realizó el también arquitecto Joaquín Henri, pero sólo llegaron a construirse las portadas delanteras para tapar el mal efecto que producían los cajones en la plaza. Este mercado construido por Dubé es el único representante de su clase que queda en la ciudad de la llamada arquitectura del hierro, pues todos los demás que se construyeron en el último tercio del siglo XIX y que hemos visto antes desaparecieron. De su construcción destacan los soportes de hierro de fundición de la estructura, la composición de las cubiertas, el sistema de desagües y, sobre todo, el hecho de que se construyera en dos partes para no interrumpir la mercadería. El acristalamiento exterior es posterior. (De Madrid Histórico)



Mercado de Olavide

Mercado de Olavide antes de que fuera demolido en 1974


El Mercado de Olavide, en el distrito de Chamberí, fue proyectado por Francisco Javier Ferrero yconstruido durante la II República en 1934 en hierro y hormigón sobre planta octogonal. Fue demolido en 1974 siendo Juan de Arespacochaga alcalde de la ciudad. Trás la voladura, el solar se reconvirtió en plaza de Olavide con aparcamiento subterraneo. Mientras duró constituyó un buen ejemplo de arquitectura racionalista madrileña.

En la actualidad Madrid cuenta con unos 46 mercados repartidos por los distintos barrios: San Antón, en Chueca (1946), Prosperidad (1954), Maravillas, en Tetuán (1942), Los mostenses, en Centro, Chamartín (1962), Chamberí (1944), Barceló, Ibiza, Santa Eugenia, Puente de Vallecas, Las ventas, uno de los más nuevos (1995), etcétera.
La mayoría son de la primera mitad del XX. El único histórico es el de San Miguel a punto de cambiar de actividad, y el de la Paz. Oocurre, que la crisis del sector minorista de la distribución de alimentos, propiciada por el voraz modelo de mercado que en estos tiempos se nos impone, está acabando con los mercados de barrio. No pueden competir al mismo nivel con las grandes y medianas superficies. Y claro, o crean una estrategia de mercado capaz de resistir los embates del poderoso o desaparecen. Y lo que está ocurriendo es que desaparecen. No todos, ya que se han dado auténticos resurgimientos, pero si algunos y de forma pausada, puesto a puesto, pero implacablemente sin vuelta atrás.

Algunos mercados, conscientes sus vendedores del problema, llevan más de una década reaccionando para sobrevivir. Muchos han realizado obras de mejora de las instalaciones para hacer más atractivo el local y los puestos. Se puso aire acondicionado, música ambiental, vigilancia, incluso televisores, como en el metro. Pero la crisis avanzaba.
Los vendedores de ell mercado de San Miguel, por ejemplo sucumbieron a las tentadoras ofertas del capital, empeñado en hacer en el recinto un miniparque temático gastronómico y cultural, según dicen. Todavía quedan algunos que resisten.

El mercado de la Paz, dispuesto a no perder clientela ha cogido al toro por los cuernos y está aplicando las mismas estrategias de las grandes y medianas superficies: ha creado la tarjeta de fidelización.
Algunos, como el mercado de Chamartín ha remodelado sus instalaciones y ha incorporado una mediana superficie en su edificio de manera que la oferta y el atarctivo sean mayores.
Pero no es el único, el mercado de San Enrique, situado en el distrito de Tetuán, incluirá en su superficie un supermercado de una cadena de distribución y un aparcamiento para 45 plazas, tras acometer unas obras de rehabilitación. El de San Antón (1946), en Chueca, redujo sus puestos a la mitad y cedió el espació a un supermercado en la planta baja.



Mercado de San Antón


El mercado de Puente de Vallecas también se ha remodelado y el de Ventas se ha reconvertido en "mercado ecológico". Renovarse o desaparecer. A ver por cuanto tiempo.
Ocurre también que en ciertas zonas la llegada de inmigrantes ha impulsado la actividad de los mercados. Es el caso del mercado de Maravillas (1942) , situado en Tetuán, un barrio muy populoso y en crecimiento demográfico, que ha pasado de un periodo de franca decadencia a un resurgimiento esplendoroso.

Por lo que respecta al desafortunado mercado de la Cebada, lo último es que será demolido y en su lugar se crearán dotaciones o lo que sea y el nuevo mercado, que se trasladará a la calle Toledo, albergará "nuevos usos comerciales asociados". Porque el Ayuntamiento no desperdiciará la oportunidad de sacarle provecho al solar resultante ni a los nuevos edificios que se construyan. En cualquier caso, bueno es que se hagan esfuerzos por mantener vivos los mercados de la ciudad, aunque haya que pedir la vez y de vez en cuando alguien se nos cuele. ¡Guerra al carrito!

1 comentario:

Alfredo dijo...

Vaya, vivo junto al mercado de la Cebada y ni me había enterado de que por fin hay un proyecto. Veremos que resulta, aunque no me fío un pelo.