viernes, 13 de abril de 2007


Distrito de Chamartín de la Rosa (Madrid)


Origen del nombre
El origen del nombre del pueblo de Chamartín no está claro, si bien aparece ya en el siglo XIII. Estaba situado en el Norte de la Villa de Madrid, en el vértice formado por los pueblos de Hortaleza y Fuencarral, en el camino de Alcobendas. De carácter eminentemente rural, compuesto por propietarios, vasallos y arrendatarios, estaba rodeado por fincas de recreo de la aristocracia palaciega.
En 1577 la mayor parte de las tierras anejas al pueblo de Chamartín fueron adquiridas por Don Diego Hurtado de Mendoza, tercer Duque del Infantado.

En 1627, Chamartín pasó a manos de Don Francisco de Trejo y Monroy, que se conviertía así en el primer Señor de Chamartín, adquiriendo el título de Marqués de las Rosas. Posteriormente, en 1660, Don Juan de Góngora, Caballero de Alcántara y del Consejo y Cámara de su Majestad Felipe IV, compra la villa a doña Ángela, tercera Marquesa de las Rosas.


Duques de Pastrana-Infantado
En 1679, Doña Catalina, viuda de Ruy Gómez de Silva, cuarto Duque de Pastrana -heredero de Don Diego Hurtado de Mendoza-, compró a Doña Luisa de Góngora, viuda de Don Juan, la villa de Chamartín, anexionándola a sus posesiones. De este modo, Chamartín pasó a ser parte del Señorío de la Casa del Infantado.
Dueña ya la Duquesa del Infantado de toda la hacienda, se dedicará a sanearla, reconstruyendo sus casas principales, sus edificios y poniendo a trabajar las tierras.
Fallecida Doña Catalina, los bienes pasan a monos de sus hijos Don Gregorio María de Silva y Sandoval, 9º Duque del Infantado, y Doña María Alfonsa de Silva, 7º Duquesa del Infantado, quienes frecuentarán las fincas como lugar de descanso estival y se esforzarán por restaurar el palacio del Infantado, denomonado "palacio viejo" de la finca "El Recuerdo", hermoseando sus jardines y senderos y construyendo un nuevo palacio en la que fuera finca de Guillamas, que se conocería como "palacio nuevo", más adelante Colegio del Sagrado Corazón.



Napoleón en Chamartín
En 1808, las tropas de Napoleón entraron en Chamartín de la Rosa y se incautaron del palacio del Duque del Infantado, que más tarde sería Colegio del Sagrado Corazón, donde el Emperador instaló su cuartel general. Dice la leyenda que Napoleón Bonaparte no salió de la finca, salvo en una ocasión -de incógnito- para dirigirse al Palacio Real. Afortunadamente la finca era amplia y el emperador disfrutaba de placenteros paseos por el extenso pinar de los duques. Al parecer había un vetusto pino -que sería conocido como el pino de Napoleón- que le sirvió de respaldo en sus descansos, mientras meditaba y preparaba su estrategia, tanto militar como política.

El pino en cuestión debió se estar próximo a uno de los límites de la finca, junta a la tapia, en lo que ahora es la carretera M-30, por lo que, sin duda fue talado.
El día 19 de diciembre Napoleón dejaba Chamartín y salía de Madrid, y el 17 de enero de 1809, abandonaba España rumbo a París con un ejército de 60.000 soldados, dejando en la Península una tropa de 100.000 y a su hermano José Bonaparte como Regente.




El despacho utilizado por Napoleón en el palacio del Infantado, en 1808.




Periodo Isabelino
En el año 1833 muere Fernando VII dejando como heredera del trono a su hija Isabel, que era menor de edad. Doña María Cristina de Borbón ocupará el trono como regente hasta 1840, en que le sustituirá el General Espartero.
En 1837 la regencia constitucional de Doña María Cristina promulga una ley por la que se produce la supresión de los señoríos jurisdiccionales. Esto supone que los derechos de propiedad de los predios no obligan al pago de contribuciones a los habitantes de las posesiones, por lo que la Casa Ducal pierde este privilegio.

El final del Antiguo Régimen permite a la alta burguesía a las fuentes de riqueza y poder, lo que se advierte en la villa de Chamartín con la llegada de Mr. Louis Guilhou Rives, en 1848, un financiero francés residente en España desde 1834, que desaparecidas las fórmulas feudales, se dedica a adqurir grandes extensiones de terrenos. Pronto se convierte en un terrateniente que crea industrias en la zona y compite en poder con el último descendiente directo del Ducado de Pastrana. Estableció una tahona, una fábrica de curtidos en la calle Platerías, junto a la plaza mayor y construyó un esplendido palacete con jardines que llamó "Quinta San Enrique", hoy propiedad de la Fundación ONCE.
En 1.847 el pueblo contaba con treinta casas distribuidas entre la plaza y en las actuales calles de Platerias y Dolores Sánchez Carrascosa. También se encontraba la Iglesia de San Miguel, de estilo irreconocible, dadas las innumerables intervenciones que ha sufrido que han cambiado su fisonomía original.
En este periodo el pueblo de Chamartín estaba regido por el Ayuntamiento situado en la plaza cuyo alcalde disfrutaba del cargo durante varios años. Su fisonomía correspondía a la de un caserío rural dedicado más a la agricultura que a la ganadería y escasamente a la industria. Estaba constituido por casas bajas encaladas con cubierta de teja que albargaban entorno a unas trescientas personas. No disponía ni de hospital ni de escuela. Tampoco había alumbrado en las calles ni se disponía de fuente pública, obteniendo el agua de un arroyo más o menos próximo llamado de "la alcubilla".

Plano del pueblo de Chamartín de 1885




Plano del pueblo de Chamartín de 1900


En la actualidad la estructura de la plaza del Duque de Pastrana -antigua plaza mayor de Chamartín- apenas ha variado con respecto al trazado original, si bien ninguno de los edificios primitivos ha perdurado. Los más antiguos son del siglo XIX y la presión especulativa ha motivado los últimos derribos, ya en el siglo XXI, que sin duda continuarán. Las fotos corresponden a los edificios más notables de la plaza. El edificio de ladrillo que aparece en la primera foto de la izquierda pudiera ser, según una descripción del año 1929, el antiguo cuartel de la Guardia Civil. La iglesia es la de San Miguel.



Los Colegios

Colegio Sagrado Corazón

En 1859 se redactó la escritura de cesión de una finca de Don Manuel Álvarez de Toledo Lesparre (1805-1886), duque de Pastrana por cesión en 1852, casado con la viuda Dionisia Vives y Zires, condesa de Cuba, a las religiosas del Sagrado Corazón que, procedentes de Francia y establecidas en España en 1846, deseaban crear un colegio en Madrid.
La finca tenía unas doce hectáreas cercadas por un excelente muro de ladrillo y piedra y un sólido edificio de recia ejecución y muy bien amueblado. En junio de 1859 lo empezaron a habitar las religiosas y se estableció el colegio que contaba con noviciado, alumnas externas, internado y alumnas gratuitas. En él se educó la "buena sociedad" del momento y se le consideró uno de los colegios más recomendables para la educación de las niñas de la burguesía madrileña.
En mayo de 1931 se produjo un incendió que acabó con el palacio "nuevo" de los duques, quedando sólo en pie un pabellón recien construido. En la actualidad se mantiene este módulo y un nuevo edificio construido en 1974 por Manuel Cárdenas y Pastor.


Colegio de Nuestra Señora del Recuerdo
El Colegio de Nuestra Señora del Recuerdo, de los padres jesuitas, se constituyó a partir de la cesión por parte de los duques del Infantado de la finca "El Recuerdo", en donde se encontraba el "palacio viejo" en Chamartín, a la Compañía de Jesús en 1879.
La finca conservava el antiguo caserón de la casa del Infantado y los frondosos jardines que la rodeaban.
La Iglesia del colegio se inaguró en 1883 y, en 1916, considerando que el "palacio viejo" se encontraba en mal estado y no reunía las condiciones necesarias para ejercer las actividades académicas se construyó un nuevo edificio a cargo del arquitecto Modesto López Otero, que fue inagurado en 1920. El edificio estaba inspirado en la casa torre de Ignacio de Loyola, en Azpeitia y es de estilo neogótico-mudejar. En la actualidad sólo queda en pie este edificio, pues el "palacio viejo" fue demolido para dar paso a instalaciones modernas.
El Colegio Nuestra Señora del Recuerdo, conocido como los Jesuitas de Chamartín, ha sido considerado como uno de los más importantes centros escolares de Madrid en el siglo XX.


Años 50. Vista de la finca "El Recuerdo" y el "palacio viejo", donada a los padres jesuitas por los duques del Infantado en 1879. La tapia que circundaba las fincas fue numerosas veces rehecha, al variar las dimensiones y el trazado de las propiedades, sin embargo, parte de la tapia de ladrillos y piedra original que se puede ver en la foto, todavía existe.



La foto muestra una vista aérea de la finca "El Recuerdo" donada a los padres jesuitas por los duques del Infantado en 1879. A la izquierda se puede ver lo que quedaba de los jardines y el nuevo colegio construido en 1920. En el centro aparece el "palacio viejo", en estado semirruinoso y ya inservible como centro educativo, que posteriormente sería derribado. En la esquina inferior derecha se ven unas naves: son los estudios de cine Chamartín, que más tarde adquiriría el productor Samuel Bronston -en la actualidad Estudios Buñuel, adquiridos en 1986 por Televisión Española-.


Estas dos tomas, de 1949, dan una idea del aspecto de las antiguas fincas de los duques del Infantado. La de la izquierda corresponde a las antiguas instalaciones del Colegio Sagrado Corazón y detrás se adivinan los edificios del Colegio del Recuerdo. Por la perspectiva de la toma, la foto probablemente se hiciera a la altura de lo que hoy son las instalaciones de Policía Nacional en la Avenida de Pio XII, al borde de la M-30. La segunda foto muestra una panorámica aérea del conjunto de las dos fincas. En primer término el Colegio Sagrado Corazón y detrás el Colegio del Recuerdo.

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