jueves, 1 de marzo de 2007

Demolición Vs. rehabilitación
Cuatro ejemplos de cómo lo moderno puede convivir con lo antiguo




Convento de los Ángeles Custodios
La foto de arriba corresponde al edificio que fue convento de los Ángeles Custodios, construido por el arquitecto Luís Bellido y González entre 1930 y 1942. Cuando se rehabilitó, en 1985, su estado era de ruina. El interior estaba desmontado, los forjados parcialmente demolidos, los revestimientos arrancados, la cubierta semiderruida y los escombros cubrían las zonas horizontales que aún aguantaban en pie. El edificio es de ladrillo y piedra, y ocupa una superficie construida de 2.500 metrs cuadrados en una finca de 15.600 metros cuadrados. Su estilo arquitectónico es ecléctico, propio de la época, en lenguaje neogótico y desarrollo en planta. Está catalogado de interés artístico-arquitectónico. En la actualidad es la sede de la Fundación Síndrome de Down de Madrid.





Palacete Barroco en la plaza del
Duque de Pastrana
El Ayuntamiento de Madrid cedió en las postrimerías de los años 80, siendo todavía alcalde Enrique tierno Galván, a la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, cuya presidenta honoraria es la Reina, dos edificios municipales situados en la plaza del Duque de Pastrana, del distrito de Chamartín, el Palacete Barroco, que aparece en la foto superior, y la Casa de la Montaña, ambos colindantes, para que la citada asociación instalase en ellos un Instituto de Documentación e Información sobre Drogodependencias. La formalización de esta cesión fue precedida por un convenio de colaboración firmado por el entonces alcalde de Madrid, Juan Barranco, y el entonces director de la fundación, Eduardo Serra, en presencia del presidente de la asociación, el general -fallecido en 1995- Manuel Gutiérrez Mellado.
El Ayuntamiento intentó utilizar en el año 1985 las edificaciones como centro de atención al drogadicto para el distrito, lo que fue impedido por el Tribunal Supremo ante la protesta de las asociaciones de padres de los colegios próximos.

El Ayuntamiento presentó recurso ante el Tribunal Constitucional. La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción solicitó al Ayuntamiento un local para instalar un gran centro de documentación.

El País.com






Convento de las madres Reparadoras

Este edificio, cuyas fotos muestran el estado actual, en 2007, y el estado ruinoso en el que se encontraba en los años 8o del siglo XX, se encuentra en la Avenida de Burgos, en el distrito de Chamartín, muy cerca de la estación de ferrocarril del mismo nombre.
Desde 1978 gozaba de la declaración de monumento histórico-artístico por parte de la Dirección General de Bellas Artes.
El convento de las madres Reparadoras, proyectado por el arquitecto Luís Bellido en 1919, como noviciado de esta Orden, se concluyó en 1925. La finca ocupaba una superficie de 41.488 metros cuadrados, de los que 4.328 se dedicaron al edificio principal y el resto a tierras de labor y jardines. El edificio estaba dividido en tres partes: 1. la iglesia, la casa del ama y áreas de visitas; 2. el convento, propiamente dicho; y 3. locales de servicio.
Durante la Guerra Civil española se instaló en él un hospital y, más tarde la academia de Sanidad Militar. Tras muchas vicisitudes, disputas y negociaciones, la Junta Municipal de Chamartín dispuso en 1984 el apuntalamiento del edificio para evitar su desplome.

Cuando en 1979, el Ayuntamiento de Madrid comenzó a intervenir en esta zona, a través de su Gerencia de Urbanismo, la zona en donde se encuentra el edificio -conocida como Polígono 7-, se encontraba en avanzada fase de ejecución con proyectos de carácter especulativo que, dirigidos de sde la Administración preveían la desaparición de los edificios religiosos y la construcción de diez bloques deedificios de entre 10 y 2o alturas. Debido a las irregularidades, Gerencia de Urbanismo intervino y estableció cierto orden urbanístico, mediante la suscripción de convenios.
Mediante el Convenio firmado se respetarton las construcciones existentes y se rebajó la altura de las nuevas edificaciones, si bien más adelante los nuevos planes urbanísticos permitirían de nuevo máximas alturas en las nuevas construcciones.

En 1987, la Conferencia Episcopal Alemana acordó destinar 1,8 millones de marcos (124 millones de pesetas, de las de entonces) para la restauración de la iglesia, para convertirlo en parroquia de la comunidad católica de aquel país en Madrid (parroqia personal alemana). El uso de la iglesia, situada en la avenida de Burgos y abandonada desde 1974, contaba con un acuerdo previo entre el Arzobispado de Madrid, el Ayuntamiento y la comunidad alemana para ocupar el edificio por 75 años prorrogables. La comunidad alemana, compuesta por unas 10.000 personas, empezó las obras en Mayo del 87.
La conversión de la iglesia de las Madres Reparadoras -construida por el arquitecto Luis Bellido entre 1920 y 1925- en sede parroquial de la comunidad alemana fue acordada hace unos meses, aunque el episcopado alemán aún no había aprobado su aportación económica. El acuerdo alcanzado con el Ayuntamiento de Madrid permitió mantener el carácter religioso de este edificio y dotar de una sede a una comunidad tan numerosa como la alemana, restaurar un inmueble considerado ejemplo del racionalismo madrileño y acabar con la situación de abandono, que se prolongaba desde 1974, en una zona en la que en estos últimos años se han levantado torres de una veintena de pisos de altura.


En esta zona, próxima a la Estación de Chamartín y a laPlaza de Castilla, se encuentra el antiguo convento de las Madres Reparadoras.


De acuerdo con la solución alcanzada, el Ayuntamiento estaba dispuesto a ceder al Arzobispado de Madrid el derecho de superficie del edificio y la parcela de 3.000 metros cuadrados en que éste se levanta. El Arzobispado, a su vez, lo entregaría a la comunidad alemana con la condición de que ésta corriera con los gastos de restauración, diera servicio religioso a la zona y celebrara actos culturales, tal como pedía el Ayuntamiento de Madrid.

L
a rehabilitación del edificio, terminada a finales de de 1988, dejó una superficie útil de 3.400 metros cuadrados, en donde tienen cabida las diversas asociaciones que forman parte de la comunidad: el área para realizar actos culturales, el salón de actos, aulas para impartir cursos de formación profesional -estudios técnicos- para alumnos que hablen alemán. Hasta entonces, los 10.000 feligreses de la comunidad alemana se tienían que reunir en dos pisos o en la capilla del colegio Alemán, en la calle Concha Espina.



Escuelas "Nicolás Salmerón"

El edificio Escuelas Nicolás Salmerón se construyó en 1933 y se destinó a escuela pública durante la II República. El sistema pedagógico utilizado en el centro era especialmente vanguardista en la época y su nivel tan alto que llegó a ser conocido como el "Coloso de Chamartín". Acabada la guerra civil y trás un periodo incierto, se convirtió en la Escuela de Mandos "José Antonio". En su azotea se cantaba a diario, a las 9 de la mañana, el "Cara al sol", himno que daba comienzo a la jornada académica. Con la llegada de la Democracia el local pasa a ser una delegación del INEF (Instituto Nacional de Educación Física) y más adelante se abandona y es oupado por diferentes grupos con ambiciones culturales.
A partir de 1979, la Corporación municipal democrática, salida de las urnas, se hace cargo del edificio y decide rehabilitarlo. En su reconstrucción se gastaron más de160 millones de pesetas (un millón de Euros) y en la actualidad es un Colegio público del Ayuntamiento y uno de los Centros Culturales más importantes de la capital.


Un paseo por "La Prospe"
Una iglesia y un mercado pugnan por dar a esta plaza entidad de plaza mayor, centro neurálgico de un barrio que siempre ha sabido afrontar con buen humor su irónica denominación, que los vecinos abrevian por la vía de lo castizo hasta dejarla en Prospe, La Prospe, con las dos pes explotando en los labios como truenos. Esta paradoja nominal acució el ingenio y fomentó la rebeldía ante el Ayuntamiento, y el diccionario de la Academia del niño prosperitano Juan José Millás, que buscó en las páginas del grueso libro la definición correspondiente al barrio en el que moraba y, al no ver por ninguna parte el bienestar y el curso venturoso de las cosas que figuraban como sinónimos de Prosperidad, aprendió a desconfiar de las promesas de los adultos y de sus presuntos conocimientos.
La prosperidad pillaba cerca del barrio, lo circundaba en los chalés de El Viso y de la Ciudad Jardín, en los últimos bloques del barrio de Salamanca y en las últimas villas y quintas de Chamartín. La Prospe nacía como barrio mestizo en la frontera de la ciudad, sobre los terrenos de un polígono industrial cuya mejor industria sería, con el tiempo, aprovechar el terreno para edificar nuevos edificios de viviendas.

Esta plaza mayor de La Prosperidad parece más antigua de lo que es, de puro desgastada por el uso abusivo que hacen de ella las palomas, los niños y los jubilados que enhebran su eterna partida de naipes, ajenos al trasiego de las amas de casa que vuelven de la plaza cargadas de bolsas de plástico.

Los niños que crecieron en "La Prospe", y con la Prospe, en los años sesenta y setenta, fueron exploradores y pioneros de los innúmeros descampados de la zona, territorio híbrido entre el campo que huía y la ciudad invasora que prosperaba para cegar sus campos de juegos con cal y canto, hormigón y ladrillo. El Gran Wyoming, guía nativo criado en La Prosperidad, recuerda los felices días del Ateneo Politécnico, una academia privada reconvertida en centro de actividades culturales, lúdicas y festivas por voluntad de su propietario, cuyo edificio cobijó actuaciones musicales de grupos de casa, locales de ensayo y una popular guardería. La oposición de dos de los hijos del mecenas generó a mediados de los setenta una batalla legal y campal que terminó como suelen terminar las buenas acciones cuando hay por me dio terrenos para especular.




Tras el desalojo policial del politécnico, los ocupantes que aún no habían estrenado la "ka" hicieron lo propio con los locales de la antigua Escuela de Mandos José Antonio, de la calle de Mantuano, desmantelada tras la muerte del supremo y superlativo mandatario del régimen (F. Franco). El nuevo centro cultural se convirtió, más que mediados los años setenta, en un vivero de actividades en el que germinaron los más desmandados talentos musicales de lo que empezaba a llamarse, "movida madrileña".
Después del "movimiento", la "movida", el edificio que había albergado a los candidatos a profesores de Educación Física y Formación del Espíritu Nacional, terror de aulas y patios colegiales, se transformó en un nuevo ateneo artístico y libertario, sin exclusiones, donde convivieron durante un tiempo un gimnasio de artes marciales y una sala de exposiciones,
El Saco, en la que jóvenes creadores y diseñadores expusieron sin rubor sus obras primerizas, esculturas con materiales reciclados entre el dada y el arte povera, el pop art y el agit prop (agitación y propaganda). Uno de los animadores de aquellos momentos iniciales e iniciáticos fue Fernando Márquez, El Zurdo, con sus fanzines y su primer grupo, Kaka de Luxe, en el que militaban Alaska. y Carlos Berlanga. También pararon por allí Los Zombis de Bernardo Bonnezzi y los obreros especializados del Aviador Dro, Servando Carballar, que tenía las oficinas de su sello discográfico independiente unas calles más allá, en pleno corazón de La Prospe.

Antes de que abriera sus puertas el Rock-Ola, santuario de la ''movida" en la cercana calle de Padre Xifré, junto a las Torres Blancas, en los mismos locales habían figurado otras discotecas de moda, como el primitivo Nica's, donde hizo sus pinitos como cantante pop Camilo Sesto, al frente de Los Botines, antes de soltarse la melena como baladista meloso. La proximidad de estos antros de modernidad debió suscitar las inquietudes musicales de los jóvenes prosperitanos que se plasmaron a mediados de los años setenta con La Romántica Banda Local y más tarde con Paracelso, el grupo de Wyoming y Reverendo, ganadores de uno de los primeros concursos de rock organizados por un Ayuntamiento que parecía dispuesto a firmar una tregua con las nuevas hornadas provocadoras e irritantes que eclosionaban por doquier. Otro de los grupos criados en La Prospe fue "Los Güevos Duros", embrión también de nuevas formaciones de barriada.

La gran vía de Prosperidad es la avenida de López de Hoyos, dedicada al catedrático, presbítero y cronista don Juan López de Hoyos, que fue maestro de Cervantes y autor de la Declaración de armas de Madrid. Entre las calles que cruzan esta arteria principal, la de Eugenio Salazar destaca por su acogedora infraestructura de bares entrañables y disco-bares más ruidosos, pero no menos hospitalarios, entre los que sobrevive "El Garage Hermético", dedicado a la memoria gráfica del dibujante Moebius. Algunos nativos recuerdan también bares con menos pretensiones, como Casa Leo o El Chopo que les acogieron en momentos difíciles, cuando tenían dificultades para sufragar a escote las cañas consumidas y habían de rebuscar en sus fláccidos bolsillos.

Como un trasatlántico varado en el asfalto, el nuevo Auditorio de Madrid ocupa una vasta extensión en el confín de La Prospe, dando un barniz clásico a las inquietudes musicales de los jóvenes creadores locales. En este solar hurtado a las excursiones infantiles vio el niño Wyoming pernoctar grandes rebaños de ovejas que animaban las noches de los vecinos con sus musicales balidos.


De vez en cuando, la sufrida plaza mayor de La Prosperidad ha de soportar sobre su maltratado pavimento las botas militares de un rebaño, más bien camada, de furibundos ultraderechistas convocados por el capo Ynestrillas cuando sale de presidio, pero los prosperitanos, de insumisa estirpe, ignoran las provocaciones de estos espurios discípulos de aquellos mandos de la Escuela José Antonio, sobre cuya sede edificaron en su día un efímero emporio lúdico, cultural y libertario.

Moncho Alpuente El País-1998

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