jueves, 29 de marzo de 2007

Arquitectura moderna en Madrid
El racionalismo madrileño

El gran reto de los arquitectos españoles de los años veinte era aunar el casticismo y la tradición con la vanguardia y la modernidad. Del extranjero llegaban libros y revistas, y el ambiente intelectual madrileño bullía.
En 1925 la Exposición Internacional de Artes Decorativas de París supuso para una generación de jóvenes arquitectos un revulsivo importante, ya que impregnó sus ánimos de ideas y concepciones nuevas que pronto se vieron plasmadas en originales realizaciones. El mundo de los volúmenes limpios, desprovistos de elementos inútiles y la búsqueda de espacios lógicos, definieron algunas de las arquitecturas de nuevo cuño.
La nueva arquitectura holandesa y alemana dejará su impronta en las creaciones de R. Bergamín, Casto Fernández-Shaw, F. García Mercadal. Del mismo modo, Le Corbusier hará sentir el nuevo concepto de definición de la vivienda como la máquina para vivir. Con ello, Le Corbusier ponía en énfasis no sólo en la componente funcional de la vivienda, sino que esta funcionalidad debía estar destinada al vivir.








Estación de servicio "Petróleos Porto Pi", en la calle Alberto Aguilera 18, construida en 1927 por el arquitecto Casto Fernández-Shaw, ampliada en 1935 por el mismo arquitecto, destrozada sin sentido en 1977, y reconstruida por Carlos Loren Butragueño en 1996. En palabras del arquitecto madrileño: "Mi obra por la que paso a la historia de la Arquitectura moderna es la Estación de Gasolina de la calle Alberto Aguilera".


Colonias Residencia y El Viso , vista aérea


Luís Blanco Soler, compañero de promoción de Rafael Bergamín, inició su carrera profesional como ayudante del arquitecto Antonio Palacios, en 1920. Durante el primer lustro de los años 30 se dedicó profusamente a la construcción de las colonias de los Altos del Hipódromo, muchas de cuyas viviendas fueron ocupadas por la insigne intelectualidad de la época (Julián Besteiro, Eduardo Torroja, Miguel Durán, García Mercadal, Ortega y Gasset, etc).
En los proyectos de las viviendas trabajaron Durán, Mercader, Esteban de la Mora, Cánovas del Castillo, Bergamín y Fernando Salvador. A pesar de las diferencias en el diseño, todas las viviendas tenían unoas características comunes. En general, estaban constituidas por tres plantes. La primera, a modo de entresuelo, se localizaban los diferentes servicios y la cocina. En la palnta baja, comedor, vestíbulo, despacho y aseo. Y en la planta superior, los dormitorios, cuatro o cinco y cuarto de baño. Se buscaba una separación completa de la circulación principal y la de servicio y el máximo de ventilación e iluminación en los dormitorios.


Casa del marqués de Villora (Foto: Erreka, 2007)


Rafael Bergamín, hermano de José Bergamín, uno de los escritores de la nómina de la generacón del 27, estuvo muy influido por las corrientes europeas y por rl concepto de la "casa para vivir" de Le Corbusier. Contruyó en 19278 la casa del marqués de Villora, en la calle Serrano 130 de Madrid. En esta casa pone de manifiesto la línea de trabajo a la que fue fiel durante toda su vida profesional. No buscaba un nuevo estilo de arquitectura, sino soluciones arquitectónicas, basadas en la economía el el sentido común. La cas del marqués de Villora, que Bergamín calificó de ensayo, está compuesta por volúmenes muy simples que recuerdan a Adolf Loos . La regularidad en la alineación de las ventanas y la convencional distribución por plantas se hizo atendiendo a als necesidades del propietario. La obra, en cuyos cerramientos utilizó el ladrillo cerrámico, le sirvió para solucionar aspectos parciales de la colonia El Viso que más adelante realizaría. La gran aportación de este arquitecto se encuentra precisamente en la ejecución del complejo urbano de El Viso cuyo precedente fue la colonia Residencia. En El Viso el proyecto y realización recayó diectamente en Bergamín, al que se añadió su sobrino el arquitecto y escritor Luís Felipe Vivanco. Aquí vivieron intelectuales y profesionales liberales de mentalidad abierta y progresista que supieron valorar los nuevos conceptos de lo que debería ser una vivienda como Salvador de Madariaga, Sánchez Mazas, Ortega y Gasset,etc.
El Viso se basaba en el contraste entre unos volúmenes muy puros, de colores diversos y una espesa vegetación que prácticamente los escondía. Su arquitectura siguió los mismos cánones de su trabajo precedente: simple y cúbica.
Para el arquitecto F. García Mercadal, en consonacia con las ideas de Le Corbusier, la planta del edificio era la clave organizadora del espacio y consideraba que tanto alzado como espacio exterior debían reflejar la distribución interna del edificio.


Casa del arquitecto Rafael Bergamín en la calle Jorge Manrique 9. Obsérvese el estado de abandono en que se encuentra el edificio (Fotos: Erreka, 2007)




Panorámica de la Plaza de la República Argentina



Colonia Parque Residencia
(Castellana, Joaquín Costa , Vitruvio, Carbonero y Sol, Jorge Manrique y Belalcázar)
Rafael Bergamín y Luís Blanco Soler
1931-1934

Al amparo de la Ley de casas baratas, los arquitectos Rafael Bergamín y Luís Blanco Soler y el ingeniero Javier Gómez de la Serna, crearon la Cooperativa de casas económicas Residencia en los Altos del Hipódromo, propiedad de Gregorio Iturbe. Los inquilinos, de profesiones liberales estaban abiertos al nuevo lenguaje del racionalismo y requerían casas unifamiliares con el máximo confort. Las limitaciones de altura y el área construida daban a la zona cierto aire rural dentro de la ciudad. El referente arquitectónico inmediato se encuentra en la vanguardia centreuropea, especialmente holandesa. La apariencia exterior destaca por la ausencia de adornos innecesarios, otorgándosele preferencia a los aspectos prácticos en el interior y a las instalaciones. Entre los moradores de la colonia estaban el arquitecto Fernando García Mercadal , Fernado Salvador y el propio Rafael Bergamín.


Vivienda del arquitecto F. García Mercadal en la Colonia Residencia (Fotos: Erreka, 2007)

Casa Bergamin04

Vivienda del arquitecto Rafael Bergamín en la Colonia Parque Residencia (1932)


El barrio lo constituyen viviendas aisladas y agrupaciones de dos y hasta de siete casas. Todas ellas son de dos o tres plantas y tienen su propia parcela ajardinada creando una pequeña “ciudad jardín” inmersa en el tejido urbano de Madrid y tangente a uno de sus ejes principales, el Paseo de Castellana.


Viviendas de la "Cooperativa de Casas Económicas Colonia Residencia"

Las características innovadoras de la propuesta así como la situación privilegiada de la barriada, contribuyeron a que esta colonia no sólo fuera proyectada por arquitectos sino elegida por ellos como lugar de residencia, junto con otros profesionales e intelectuales relevantes del momento. Además de los propios autores del proyecto, allí vivieron, entre otros, Fernando García Mercadal, Fernando Salvador, Esteban de la Mora, Javier Gómez de la Serna (hermano de Ramón) y Fernando Cánovas del Castillo.
Las casas se construyeron aisladas o agrupadas en hileras, cada una con tres plantas: en el semisótano servicios; en planta baja vestíbulo, comedor y sala de estar; en segunda planta dormitorios y baños.



Colonia El Viso
(Dr. Arce, Rodríguez Marín, Cinca, Segre, Darro, Serrano, Castellana y Vitrubio)
Rafael Bergamín, Luís Blanco Soler y Luís F. Vivanco
1934-1954


Viviendas de la colonia El Viso


La colonia de El Viso, cuyo eje principal es la actual calle de Serrano de Madrid, en los alrededores de la plaza de la República Argentina, fue proyectada por el arquitecto Rafael Bergamín en el año 1934.
Se entiende como continuación de la Colonia Parque Residencia (situada un poco más abajo en la parte interna de las rondas) proyectada unos años antes por este mismo arquitecto y Luis Blanco Soler.


Edificio en la calle Serrano


Detalle de una vivienda


Esta emblemática colonia del período racionalista madrileño, que fue habitada por profesionales e intelectuales relevantes de la época (Ortega y Gasset, Salvador de Madariaga, etc.) la forman un conjunto de casas unifamiliares agrupadas formando hileras de dos, tres o incluso ocho viviendas, todas ellas proyectadas según unos estándares comunes, que dan una identidad propia a la totalidad de la actuación.
Sus formas estaban generadas mediante un juego de volúmenes prismáticos y cilíndricos donde cada vivienda se consideraba parte de un conjunto superior formalmente constituido.
Todas las viviendas parten de una misma tipología: casa prismática de doble crujía, de dos alturas más semisótano (algunas tienen una tercera altura retranqueada respecto de una de las fachadas), doble orientación y doble entrada, de superficies enfoscadas y pintadas de diferentes colores cuya visión debía quedar tamizada por las “pantallas” vegetales generadas desde los distintos jardines privados (“ciudad jardín”).
De esta tipología de base surgen otras que se van particularizando según los diferentes condicionantes de entorno, programa, tipo de agrupación, condición de esquina, etc. Son estas tipologías las que aparecen en las fotografías y en los planos realizados, entendidas no sólo como unidad de vivienda sino como parte integrante de esa unidad superior, la hilera, generadora de la totalidad de la colonia.





Bibliografía

El Madrid del 27 Arquitectura y Vanguardia: 1918-1936
San Antonio Gómez, Carlos de
(Págs. 80-85
Pág. 221)
Comunidad de Madrid
Madrid, 1998


Arquitectura Madrileña

La Generación del 25 Primera arquitectura moderna en Madrid
Dieguez Platao, Sofía
Ed. Cátedra
Madri, 1998

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