viernes, 9 de febrero de 2007

El Fado está de moda



En las Casas de Fado de Lisboa despunta un grupo de jóvenes donde destacan nombres como los de Raquel Tavares, Carmo Rebelo de Andrade o Duarte.

Parece que, ahora si, el fado está definitivamente de moda. Ha tardado décadas, demasiado tiempo para reconocer este estilo músical que distingue a la cultura portuguesa en todo el mundo. Su historia la han escrito muchos artistas, músicos, hombres, mujeres, cantantes, guitarristas, poetas más o menos inspirados. Y fueron hidalgos y plebeyos quienes lo supieron mantener en vida, con mayor o menor dificultad, pero siempre fieles a sus principios, los cuales hacen que hoy sea reconocida como una de las "músicas del mundo" -world musics-.
Hay quien tiene al fado como una música urbana, propia de los arrabales. Para muchos es triste y fatalista. Sin embrago, en medio de tantos epítetos no exentos de polémica, surgen, casi diariamente, nuevas voces que invocan al fado como propio, pidiendo paso en un mundo del que ya se dijo que es tremendamente "cerrado y exclusivista".

En Lisboa, noche a noche, nuevas voces liberan al fado de los prejuicios que lo constriñen y suenan sus acordes salidos de los poros, de las gargantas y del alma de sus interpretes. Son la nueva generación del fado lisboeta.



Casa de Fados " Marquês da Sé", en Lisboa




La nueva nómina de fadistas

Rute Soares
Tiene 25 años y su voz se escucha sin esfuerzo. Canta en Marquês da Sé, en la Alfama, uno de los más bellos locales de Lisboa, en donde el buen gusto rebosa por cada rincón. Cuando se apagan las luces surge la figura de esta joven rubia y ojos cautivadores. Con paso lento y seguro, al estilo clásico, luciendo el chal negro sobre sus hombros, se detiene a la espera de los primeros acordes de las guitarras y canta.
Rute Soares no procede de una familia ligada al fado, como suele ser lo más habitual, y su primera relación con él fue oyendo a Amália Rodrigues. Sus influencias son cantantes como Fernanda Maria, Fernando Farinha ou Kátia Guerreiro.


Ricardo Ribeiro
Actúa también en Marquês da Sé (Alfama) y en los medios del fado es una referencia. Ahora tiene 25 años, pero a los 15 trabajaba de pastor cuidando ovejas y su afición al canto le viene desde niño. Canta por generación espontánea y sus gestos, expresiones y el sentimiento que expresa al cantar se aunan en su voz y la traspasan. Se dice de él que es demasiado purista y conservador. Ribeiro se defiende diciendo que bebió de los más puro del fado y de lo mejor que dejaron los clásicos.


Duarte
Liberal. Esta es una de las palabras que mejor encajan en el perfil de Duarte. Entró de lleno en el mundo musical del fado a los 19 años, debido a que necesitaba ganar algo de dinero. Dice sentirse inspirado por Carlos do Carmo, Camané y Amália Rodrigues, si bien su espíritu se mantiene abierto a nuevas influencias. Ahora, con 25 años, canta en Lisboa en Sr. Vinho (Lapa).


Carmo Rebelo de Andrade (Carminho)
Actúa en Mesa de Frades (Alfama, los miércoles.) Una voz fuera de serie que agrada a puristas y vanguardistas. No se sabe de donde sacó esa voz, si nació con ella o aprendió a dominarla en el Embuçado, el local donde su madre Teresa Siqueira, incendiaba el escenario a mediados de los 80.
En lugar del chal preceptivo y del vestido más o menos solemne, Carmo viste vaqueros, camiseta y deportivas. ¿Sus aspiraciones? Completar sus estudios y divertirse, como es propio a sus 22 años. Ya tendrá tiempo de tomarse el fado como una profesión. Habrá que estar al tanto.


Raquel Tavares
Tiene 21 años y canta en Bacalhau de Molho (Alfama). Es una mujer con "mucha raza", mucha alma y una capacidad vocal y una entrega poco habitual. Comenzó a cantar con 3 años y a los 9 ya sabía que no iba a hacer otra cosa en la vida. Tanto en un teatro como en una casa de fados su entrega es la misma. Nacida y criada en la Alfama de Lisboa, Raquel Tavares, reconoce entre sus influencias a Berta Cardoso o Lucília do Carmo.


Carlos Leitão
Suele actuar en el Café Alentejo (Évora) y en el Hotel Tivoli (Lisboa). Tiene un excelente timbre de voz y una franqueza reconocida como persona y como artista. A sus 27 años es un cantante reconocido cuyo momento estelar lo vivió en Amsterdam en la mítica sala de Concertgebouw al lado de nombres ilustres como los de Cristina Branco, Vitorino e MárioLaginha . Es un caso raro, pues compone, escribe, toca y canta sus propios fados.


Ana Moura
Ana Moura es una cantante de 25 años de edad de "peculiares cualidades primitivas" y de gran "sensibilidad natural, que fluye con facilidad sin ser premeditada", se ha convertido ya en una de las máximas exponentes de este lenguaje poético y profundamente expresivo, el cual personifica la mentalidad portuguesa al mismo tiempo que explora temas tan universales como el amor perdido, la separación y el anhelo. Hasta los mismísimos Rolling Stones han sucumbido a su encanto y acaba de grabar dos canciones para el segundo volumen de The Rolling Stones Project.


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