lunes, 22 de enero de 2007

Pescanova, Galicia y Portugal


A principios de 2007, el Gobierno portugués firmaba con la empresa española Pescanova un acuerdo para la construcción de la mayor unidad de acuicultura de Europa. Este proyecto, al ser declarado de interés público supondrá la desafección de más de 200 hectáreas de zona forestal en el área sur de la playa de Mira (Coimbra).

Cabo Touriñán, zona protegida
En mayo de 2006, la Xunta de Galicia paralizaba un plan de Pescanova en la Costa da Morte debido al impacto que la factoría podría tener en el ecosistema del Cabo Touriñán, incluido dentro de la Red Natura de la Comunidad.
Entonces, el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, anunció en el Parlamento autonómico que su Gobierno negociaría con la empresa Pescanova un nuevo emplazamiento para la planta, que en su origen estaba pensado por el Ejecutivo de Fraga Iribarne como un proyecto clave para la inversión de la Costa da Morte coruñesa, afectada por el desatre del "Prestige" y apoyado por el PP gallego.


Oposición del PP
A partir de aquí, el PP de Galicia, a través de su presidente, Alberto Núñez Feijóo, advirtió a la Xunta de la "responsabilidad legal" en la que puedría incurrir al no autorizar a Pescanova el permiso para construir una instalación acuícola en Cabo Touriñán, amenazando con interponer recursos jurisdiccionales contra la decisión del Ejecutivo gallego, junto con Pescanova que también podría emprender acciones legales. El PP de Galicia llamó a un debate urgente para tratar lo que denominaron la "fuga de empresas".

Al respecto, comenta el escritor gallego Suso deToro : "Pescanova ha sido uno de los exponentes de lo que este país puede crear, un desmentido al encogimiento y los complejos provincianos. Y todo para que sus actuales directivos ofendan a esta sociedad en sus legítimos representantes. No bastaron las cuantiosísimas subvenciones, no bastó que se buscasen para sus futuras granjas marinas nuevos emplazamientos que respeten las leyes y nuestro territorio, no bastó todo eso para que tratasen con respeto a este país y este mar del que salieron."

Nuevos socios en Portugal
Para entonces Pescanova ya tenía otros planes y firmaba en Lisboa en acuerdo con el gobierno portugués para desarrollar en Portugal su proyecto de expansión.
La acuicultura está considerada por el Gobierno portugués que preside el socialista José Sócrates como uno de los sectores prioritarios en el próximo Marco Comunitario de Apoyo. El problema es que este tipo de proyectos tienen que estar ubicados en el litoral y prácticamente todo el litoral portugués está incluido en la Red Natura 2000, a excepción de los tramos entre el sur de Esposende y Ovar, Figueira da Foz y Caldas da Rainha, la región de Sines y una pequeña zona en el Algarve.
Al poco tiempo, las voces de alarma de los ambientalistas portugueses se dejaban oir. Los ecologistas de la organización ecologista portuguesa Quercus acusaban al ejecutivo portugués de ser más permisivo que las autoridades gallegas, al firmar sin dilación alguna el tratado para construir la planta.


El proyecto de Pescanova

El Gobierno portugués ha insistido en que garantizará que la construcción de la granja de producción de rodaballo de Pescanova en Mira sea compatible con la conservación del espacio natural.
A pesar de que el proyecto de Pescanova está ubicado dentro de la Red Natura 2000, los ministerios de Agricultura y de Medio Ambiente, afirman que no amenaza ningún hábitat prioritario y que las intenciones de la empresa gallega no colisionan con la legislación ambiental.

Sin embargo, el proyecto de la multinacional está pendiente del Estudio de Impacto Ambiental.

La organización ecologista portuguesa Quercus criticó al Gobierno portugués por aceptar un proyecto en la Red Natura que ya había sido rechazado por la Xunta de Galicia, justamente por estar en esa área natural que protege la biodiversidad europea.

La granja de rodaballo, que supondrá una inversión de 140 millones de euros, y a la que se sumará la construcción de una fábrica, fue calificada por el Gobierno portugués como Proyecto de Interés Nacional (PIN) lo que permite abrir excepciones para posibilitar la construcción en territorios clasificados de espacios naturales protegidos, lo que según Quercus, es una decisión que supone un incumplimiento de la legislación comunitaria.


Rechazo ecologista
En el caso en particular de la piscifactoría de Mira, que deberá iniciar su producción a finales de 2008, Quercus alertó de los riesgos de su construcción por estar localizada al sur de la playa de Mira, con tradición pesquera, pero hoy con un vertiente fuertemente turística y que e implicará la destrucción de más de 100 hectáreas de terrenos forestales, localizados en una zona de costa baja dominada por un cordón de dunas.
Aunque Quercus reconoció que la producción de pescado en cautividad tiene algunas ventajas ambientales, ya que reduce la presión sobre la captura de especies salvajes, también llamó la atención sobre los problemas que acarrea. Además de la localización, la producción de forma "excesivamente intensiva", como es el caso de Mira donde las previsiones son 7.000 toneladas anuales, está el problema de la polución del agua debida al exceso de carga orgánica y antibióticos.
Por ello, la organización exigió un estudio de impacto ambiental que incluya la ponderación de localizaciones alternativas en zonas "menos sensibles medioambientalmente".
Por su parte, el ministro de Agricultura portugués, Jaime Silva, insistió -durante la firma del acuerdo entre el Gobierno y Pescanova- en que fueron estudiados en conjunto con el ministerio de Medio Ambiente varias ubicaciones compatibles con este tipo de inversión y con la defensa de los valores de la Red Natura y la Reserva Ecológica Nacional y que la de Mira era la mejor.






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