miércoles, 20 de diciembre de 2006

El mundo al revés

El Partido Popular se ha montado ya hace tiempo una película de buenos y malos en la que los buenos hacen el papel de malos y al viceversa. Los buenos son ellos, por supuesto. Y los malos, los demás.
En los casos de corrupción urbanística, que un inculpado por corrupción o prevaricación, por ejemplo, sea miembro del PP es intrascendente a ojos de su partido. Pero si la Fiscalía Anticorrupción persigue el caso, entonces se trata de persecución política y de prácticas antidemocráticas de un estado policial dirigido por el PSOE.
En esta película del PP los papeles están cambiados: los buenos son los delincuentes y los malos quienes los persiguen.

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