viernes, 17 de noviembre de 2006

Televisión y Autorregulación de contenidos

Encender la televisión un día festivo puede ser un grave problema. Sobre todo si hay niños en casa. Cada vez se estila más en las cadenas nacionales mantener la programación habitual los días de fiesta. Esto significa que los niños podrán ver programas como "Diario de Patricia", de Antena 3, "A tu Lado" o "Gran Hermano Resumen Diario", de Telecinco en horario de superprotección infantil , establecido entre las cinco y las ocho de la tarde. Los contenidos de los programas emitidos en esta franja horaria deberían evitar los siguientes contenidos:

- Contenidos violentos: Que representan acciones de agresión directa o indirecta a la integridad de las personas o demás seres vivos.

- Contenidos sexistas o racistas: Que degradan la imagen de la mujer o se convierten en vehículo de segregación o desigualdad.

- Contenidos Pornográficos: Que representan aspectos de la vida íntima o privada, relacionados con la actividad sexual, sin el decoro, el pudor o la discreción que habitualmente se aceptan como válidos y oportunos. Potencian, generalmente, una actitud voyeurista y obsesiva.

- Contenidos consumistas: Que convierten la utilización y el disfrute de productos y servicios no en un fin concreto o un medio práctico sino en una necesidad compulsiva, que difícilmente puede colmarse y tiende a aumentar exponencialmente.

- Contenidos que tienden a la hipertrofia del lenguaje y atentan a las normas de respeto al otro.

- Contenidos que violan el derecho al honor y a la intimidad de las personas: Determinados programas rosa emitidos en horario protegido estarían incluidos en este apartado.

A tu Lado, por ejemplo, es un programa que , como mínimo, se caracteriza por la "utilización de un lenguaje inadecuado" en la mayor parte de sus emisiones. Gran Hermano, como quizá sabremos, es el paradigma de la elegancia y del buen gusto. A nadie le sorprenderá oir, por tanto, que ninguna de las pautas a seguir en este horario se cumplen. De ser así, no se podrían emitir, pues sus contenidos se basan precisamente en eso. ¿Qué protección existe entonces? En realidad ninguna. Las cadenas no renuncian a su cuota de pantalla, ni al share, ni a la publicidad, ni a casi nada que no suponga ganar dinero. Sólo a una cosa renuncian: a cumplir sus compromisos de autorregulación. Y a nosotros la única opción que nos queda es denunciar los casos ante el Comité de Autorregulación de Contenidos Televisivos e Infancia.

Dicho ésto, y ya que tenemos a la vuelta de la esquina el "puente de la Constitución", si tenemos a los niños en casa, lo mejor que podremos hacer será cambiar de canal o apagar la tele.



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