lunes, 7 de agosto de 2006

Jaurías hambrientas

En España todos los edificios que carguen a sus espaldas con más de 50 años están en peligro inminente de ser devorados por la piqueta insaciable de los especuladores inmobiliarios. Si por ellos fuese, medio país ya se habría derribado y vuelto a construir, con sus consiguientes beneficios multimillonarios. En Madrid, meca nacional -al menos en la teoría administrativa- de todo lo bueno y de lo malo, convivimos con esta subespecie humana del orden parasitario que actua en grupo, a modo de jaurías hambrientas, y se dedica a pasar por encima de lo que sea y de quien sea con tal de conseguir sus propósitos especulativos. Son soberbios y prepotentes, actúan con nocturnidad y alevosía, tienen las manos y la moral sucias de negro por el dinero que manejan. Su "amigos" están en todas partes y es tal su ambición que harían cualquier cosa por dinero..., y si no me creeis leed ésto.

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