lunes, 17 de abril de 2006

Muerte en Londrés

En Londres, publica El País en su edición de hoy, descubren en su casa el cadaver de una mujer de 40 años, que llevaba dos años muerta. Ningún vecino sospechó nada. Tampoco los familiares de Carol Joyce Vincent, que así se llamaba. Lo sorprendente es que el hallazgo del cuerpo se produjo porque el propietario del apartamento entró para reclamar la deuda acumulada de dos años de alquiler. El susto que se llevó debió de ser de espanto. De saber que iba a morir igual no le hubiera alquilado la casa -creo que pensó el casero, ya repuesto del sobresalto.

Aunque el macabro hallazgo sucedió hace meses sólo hace unos días que trascendió la noticia.

El hecho de que se resalte en la prensa tan acongojante asunto no responde tanto al suceso de la muerte solitaria en una gran urbe, como al tiempo transcurrido sin que nadie lo advirtiese. Si ya resulta triste -aunque no del todo extraño- que muramos en la más absoluta de las soledades en medio de millones de personas a nuestro alrededor, más aún lo es que ni siquiera nos interese lo más mínimo la vida de aquellos con quienes convivimos diariamente a escasos metros, separados tan sólo por un tabique de unos centímetros, hasta el punto de que muramos y nadie lo advierta.

La televisión permaneció encendida durante los dos años que han tardado en descubrir el cuerpo muerto de Carol y nadie le dio importancia a tran extraña circunstancia. Tampoco nadie pestañeó o torció el gesto ante el nauseabundo olor del cadaver en descomposición que se colaba bajo la puerta. Dicen los vecinos que el vecindario es ruidoso y poco aseado y que pensaban que el estudio estaba vacío.

Murió vestida, junto a la puerta de la casa, rodeada de las bolsas de la compra que acababa de hacer en un supermercado que ya no existe, cerrado justo hace dos años, circunstancia que introdujo un pista para la investigación.

"Hoy en día esto no debería suceder. En Londres hay muchas personas que viven solas y que hacen su propia vida. Nos recuerda a todos que deberíamos prestar más atención a nuestros vecinos", señaló Lynne Featherstone, diputada del distrito donde residía la difunta, en el barrio de Hornsey, al norte de Londres.


Body of woman, 40, lay unmissed in flat for more than two years
· Television set was still playing, inquest told
· No way to discover cause of death, says pathologist

Audrey Gillan
Friday April 14, 2006
The Guardian

A woman who died alone in her flat in north London lay unmissed by anyone for more than two years while her television set blared and post mounted up, it emerged yesterday.

Carol Vincent's body was discovered in her tiny studio flat in Wood Green, with a bag of shopping by her side and Christmas presents lying under the tree.

An inquest on Monday was told the 40-year-old's body was so badly decomposed she had to be formally identified by comparing her teeth with dental records and a photograph of her smiling. She was only discovered in January this year when rent arrears became so high an officer from the local housing association took a locksmith to force entry and repossess the flat.

Inside, Ms Vincent's badly decomposed remains were found fully clothed, a dried-up bowl of washing lay in the kitchen sink, and post dated November 2003 was piled up behind the door. Medication and food found in the property had 2003 expiry dates and the shopping was from Safeway, which has since become Morrison's...
The Guardian

Morir sola en la gran urbe

El País, 17/04/2006

En la vista forense, la policía desveló que el cadáver estaba en un avanzado estado de descomposición y que la identificación se había efectuado comparando sus dientes con pruebas dentales y con una fotografía familiar. La fallecida estaba tumbada en el suelo, con la ropa puesta, la televisión y la calefacción encendidas. Las medicinas y los alimentos que encontraron en el piso indicaban plazos de caducidad en torno a noviembre de 2003.

Vincent probablemente acababa de hacer la compra, pero las bolsas de plástico provenían de una cadena de supermercados que ya no existe. El patólogo no pudo determinar las causas de la muerte debido a que los restos encontrados eran prácticamente un esqueleto. Y la policía descartó circunstancias sospechosas en el fallecimiento. El juez forense Andrew Walker decretó un veredicto abierto, es decir, sin justificación certera sobre la razón de la muerte de Vincent. Sus vecinos creyeron que el apartamento estaba desocupado. Michael Dobbs explicó al diario The Guardian que había llamado a la puerta en varias ocasiones, sin obtener respuesta alguna. A este inquilino no le extrañó el mal olor, ni el ruido constante de la televisión porque, según dijo, el inmueble no brilla por su limpieza ni por el silencio. "Es asombroso pensar que tenía familia, pero nadie vino", comentó al rotativoEl Ayuntamiento pagaba parte del alquiler del apartamento. El resto correspondía a la inquilina y, obviamente, los retrasos iban acumulándose. Fue entonces, años después, cuando la Metropolitan Housing Trust quiso desahuciar a la morosa y, tras forzar la cerradura, se encontraron con un espectáculo patético. Una familia ocupa hoy el piso donde Joyce Vincent murió olvidada por todos.

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