viernes, 28 de abril de 2006

La Terminal T-4 del Aeropuerto de Madrid Barajas

Hoy he llevado a mi mujer y a mi hija al Aeropuerto de Madrid Barajas. Volaban a La Coruña con Iberia, así que tuvimos que ir a la famosa terminal T4. Como hasta ahora no la conocía, quiero dejar mi impresión acerca de lo visto y vivido. Mientras no haya metro lo más socorrido es acceder en coche, aunque dada la experiencia no lo recomiendo. El acceso a la terminal es liosísimo por la maraña de carreteras de pago y de no pago que te conducen al aeropuerto. La señalización es deficiente, confusa, escasa y en algunos puntos inexistente. Las entradas al aparcamiento no se ven. Y los carteles indicadores hay que intuirlos en la distancia, ya que no se encuentran donde deberían estar sino bastante más alejados de las puertas de entrada a la terminal. Lo que digo, que no se ven. Y además, dejar el coche fuera del aparcamiento, aunque sea en el área de descenso de viajeros, es multa segura por parte del Ayuntamiento de Madrid, que ha convertido esta terminal en una buena fuente de ingresos. El retorno a Madrid sin pagar peaje, destino al que sutilmente te conducen las indicaciones, es sólo apto para linces, aguilas de ojo avizor o buenos conocedores del lugar. Toda una trampa. El edificio es bonito y parece funcional. Los mostradores de facturación son al uso (colas incluidas), con la diferencia de que el empleado de la compañía no te entrega la tarjeta de embarque, pues sólo son para el equipaje y ésta se debe obtener en unas máquinas colocadas al efecto. En caso de no saber o no poder usarlas existen mostradores para esta tarea, con filas enormes. En nuestro caso obtivimos las tarjetas por medio de una máquina, pero adjudicó los asientos al azar, lo que supuso tener que corregirlo posteriormente en el mostrador de "check-in" o facturación de equipaje. Por lo demás, como digo, muy bonito todo. De todos modos, aún queda el regreso. Así que, igual hay segunda parte...

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