domingo, 23 de abril de 2006



Esperanza contra Esperanza

Esperanza es una hembra de lince ibérico. Se llama así porque forma parte del plan de reproducción de este felino amenazado gravemente de extinción. De los 150 ejemplares identificados en la Península Ibérica, diez son hembras potencialmente reproductoras. Esperanza es una de ellas. Es la Esperanza de su especie.
Hay otra Esperanza, más conocida como "Espe". Es también otra hembra de lince ibérico, pero de otra especie de lince. Se trata del lince humano, una especie feroz y poco escrupulosa. Tan tenaz en alcanzar sus objetivos que no duda en recurrir a las más rastreras artimañas para lograrlo. Por eso, no respeta al resto de los felinos y tampoco a los humanos que no son de su ralea.
En los años ochenta, la población de lince ibérico rondaba los 1.100 ejemplares, distribuidos en 11.000 kilómetros cuadrados, lo que supone un descenso del 90% si se compara con las cifras actuales.
Según cuenta El País, las causas de la progresiva desaparición del lince están relacionadas con otras dos especies del mundo animal. La primera de ellas es el conejo de monte, en declive, el cual es uno de los alimentos más frecuentes en la despensa del lince. La otra especie es el ser humano. El incremento de su actividad en las zonas habituales del lince, la antigua caza furtiva, la pérdida de superficie forestal y las nuevas infraestructuras han incidido en el aumento de la mortalidad del animal.
En Madrid comunidad, campo de actuación de la lince humana "Espe", se está acometiendo la ampliación de una carretera para llevar a los pobladores de la capital, a pesar de que la gasolina esté por las nubes, lo más lejos que sus vehículos a cuatro ruedas sean capaces.
Los ecologistas han denunciado en varias ocasiones la contradicción que supone mantener los planes para la conservación del felino mientras se construyen autovías en los ecosistemas donde habitan los linces. El Ministerio de Medio Ambiente tiene indicios de la existencia de linces en la zona de la carretera M-501, la carretera de los pantanos, el último proyecto de la lince megalómana llamada Esperanza. La Comunidad de Madrid, institución y medio ecológico de "Espe", donde reina, manda a sus anchas y decide el destino de sus congéneres madrileños, construye una autovía que ha sido criticada no sólo por los ecologistas, también por otros observadores responsables. "El plan de cría en cautividad no sirve de nada si no se asegura la conservación de la especie en su medio natural", denuncia la organización Ecologistas en Acción.
Es la ley de la selva. Esperanza contra Esperanza.

1 comentario:

Cris dijo...

Un artículo parecido lei hace poco en otro blog:
http://customixed.blogspot.com/