viernes, 21 de abril de 2006

BERLUSCONI Y LAS ELECCIONES ITALIANAS

Berlusconi, el caballero de la chulería por antonomasia no se quiere apear de la burra, se transforma en el caimán que todos ya conocen y no sólo amenaza con morder, sino que al menor descuido lo hace y además con saña.
Silvio Berlusconi no reconoce su derrota ni concede legitimidad a la victoria de Romano Prodi. Los resultados de la revisión de los votos solicitada por su coalición al Tribunal de Casación ya son oficiales y confirman la victoria del grupo de centro izquierda. Esto no impide, sin embargo, que el rey de la arrogancia augure el hundimiento del nuevo gobierno para el otoño que viene. Y para que este vaticinio del nuevo pitoniso italiano pueda cumplirse, nuestro chulo de taberna portuaria no duda en utilizar todos los ardides que están en su mano. Para empezar se mantiene en su estrategia orientada a la ridiculización, la amenaza, la descalificación personal y el insulto. Con la arrogancia del rústico poderoso anuncia una guerrilla parlamentaria de desgaste con el fin de entorpecer y frenar cada proyecto de ley o cada artículo que se debata en el Parlamento. Es la táctica del reptil sin escrúpulos y ávido por abalanzarse sobre su víctima y acabar con ella a dentelladas. "O estais conmigo o hago de Italia un país ingobernable" -éste es más o menos el mensaje amable del soberano de la soberbia y la desfachatez. Más que un caimán, Berlusconi es un sanguinario e insaciable Tyrannosaurus Rex -el reptil tirano rey-. El gran tamaño, el poder y la voracidad de este gigante prehistórico fueron las principales razones de su dasaparición. ¿Ocurrirá igual con el cavalliere depredador? Lo veremos.

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