martes, 4 de abril de 2006

Arenas, movedizo

El PP, por boca de Javier Arenas, quiere la disolución del consistorio marbellí a toda costa. Como es lógico coincide con la Junta de Andalucía y con el Gobierno central. Pero además, lo que Arenas y el PP quieren son elecciones urgentes -para que vuelva la normalidad a Marbella, según dicen-. El PSOE, por su parte, propone la creación de una Comisión gestora que sustituya al Ayuntamiento disuelto hasta la elecciones municipales de 2007.
Según publica El Diario de Marbella, Javier Arenas ha recogido 10.000 firmas que remitirá al Parlamento para hacérselas llegar al Presidente autonómico andaluz Chaves en las que se piden elecciones anticipadas.
En Marbella, la cuestión -informa EL PAÍS- fue ya objeto de debate tras la moción de censura que en la madrugada del 1 de agosto de 2003 pactaron ocho concejales del GIL liderados por Marisol Yagüe, tres del PSOE, que fueron expulsados del partido, y otros tres del PA. La dirección federal socialista fue inicialmente partidaria de abrir la vía de la disolución, pero pronto la vio dificultosa. La Junta de Andalucía entendió que no se daban los requisitos legales exigibles y que la disolución sólo podría plantearse en el caso de que el gobierno municipal no pudiera garantizar los servicios básicos.

El 1 de septiembre de 2003, PSOE, PP y PA suscribieron en el Parlamento Andaluz un acuerdo por la regeneración política de Marbella. El primer punto de aquel pacto institucional instaba al Gobierno de la nación y al de la Junta a que "elaboren los informes jurídicos, económicos y urbanísticos pertinentes que permitan determinar si se dan los supuestos previstos en el artículo 61 de la Ley de Régimen Local a los efectos de considerar la posible disolución del Ayuntamiento de Marbella".
Tras 22 días , Javier Arenas informaba en el Congreso de los Diputados de que los primeros resultados de aquellos estudios no mostraban que se dieran los supuestos legales para la disolución. Explicó que la legislación y la jurisprudencia del Tribunal Constitucional era muy restrictiva con las causas para disolver una corporación municipal y que de hecho nunca se había activado pese a que había habido gobiernos municipales "muy negativos, muy negligentes, y muy incapaces". Explicó entonces además que no se puede proponer la disolución de un ayuntamiento "por razones políticas, oportunismo electoral o juicios de valor", sino solo con el amparo de la ley.

Dos años después, el PP ha cambiado de forma radical. Sus dirigentes provinciales ya alzaron la voz pidiendo la disolución cuando en septiembre Yagüe expulsó del gobierno municipal a dos ediles del PA. Ahora, disconforme con la decisión de la Junta de retirar competencias urbanísticas al Ayuntamiento de Marbella, que considera un mero "parche", el PP ha presentado formalmente la iniciativa en el Parlamento.
Como vemos, Arenas, movedizo, ha cambiado de parecer. Afirma que las circunstancias son distintas. De eso no nos cabe ninguna duda: antes, o no pasaba nada, o si pasaba apenas importaba; ahora comenzamos a conocer lo que se cocía en los depachos del Ayuntamiento. Las cosas cambian, desde luego. Algunas incluso se olvidan. Y es que los recuerdos a veces se los tragan las arenas movedizas.

1 comentario:

Cris dijo...

Estos, como siempre, queriendo sacar reditos electorales a todo... Por lo que parece, ahora las encuestas les son favorables. Si no fuera así, no pedirían elecciones municipales anticipadas.