jueves, 16 de marzo de 2006



Berlusconi está muy contento con sus últimas apariciones en la televisión. Primero el desplante ensayado en la RAI, para aclarar que, en contra de lo que parece, él no manipula la cadena estatal. Después el cara a cara con Prodi, del que se sintió vencedor. De cualquier modo, los sondeos de opinión le anuncian el hastío que su imagen provoca, afortunadamente, en la mayoría de los italianos. Y todavía queda el definitivo cara a cara del 3 de abril. Pero él dice que aún perdiendo las elecciones, se queda. Que el centro derecha no es nada sin su presencia, puro mesianismo. Eso me recuerda a otro que, en España, a pesar de decir que se iba no termina de hacerlo y cierne su amenazadora sombra día a día sobre la vida política y social del país.
En cuanto a sus aliados, Bossi a la cabeza, Berlusconi les reprocha que no den la cara. Eso le tiene un poco chamuscado. Y amenaza: "Estan abandonando el barco, pero también ellos se ahogarán". Bonita frase, propia de un poeta. Pero que no se preocupe, siempre le quedarán incondicionales, como su amigo Fini, Ministro de Asuntos Exteriores quien le alabó tras un discurso frente al Congreso Norteamericano a primeros de marzo diciendo: "La acogida otorgada por el Congreso de los Estados Unidos a Berlusconi demuestra que finalmente Italia es respetada en el mundo". En el mundo, es decir en USA.
Berlusconi quiere un escenario político de partido único con una única figura al frente: él mismo. Espeluznantes ecos de un pasado no muy lejano...
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