lunes, 27 de febrero de 2006


Estaba el Señor Don gato...





Dos imágenes. Un comentario.

Estaba el Señor Don Gato observando sin ser visto, mirando en silencio desde su atalaya cómo se apretaban en la angostura del callejón millones y millones de personas venidas de todos los lugares del planeta. Todos eran hijos del mismo dios y todos clamaban justicia. Hubo llantos, gritos, ira y odio. Hubo rabia. Rabia infinita. Los hermanos del mismo padre se afanaban en mostrar su anhelo por salvar al mundo de las fauces devoradoras del maligno que acechaba por doquier. Gracias a la fuerza de ser tantos y al favor que su dios padre les otorgaba su grito unánime se alzó sin encontrar resistencia. Mostraron sus armas, escupieron rencor y arrojaron al enemigo de su alcance. Así llegó el momento del extásis, de la catarsis mística, del furor guerrero liberador y los hijos del bien y de la rabia dieron por ganada su batalla, esfumándose pulcramente. Como si nada hubiera ocurrido. Escondieron sus armas y regresaron a sus habitáculos con la idea en mente de seguir purificando sus almas ganando más y más batallas. Era la guerra.

.

No hay comentarios: